miércoles, 5 de diciembre de 2012

sábado, 1 de diciembre de 2012

Novena a San Francisco Javir

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Amabilísimo y amantísimo Santo: adoro con vos humildemente a la Divina Majestad y le doy gracias por los singulares dones de gracia que os concedió en vida y por la gloria de que ya gozáis. Os suplico con todo el afecto de mi alma, me consigáis por vuestra poderosa intercesión, la gracia importantísima de vivir y morir santamente. Os pido también me alcancéis la gracia especial que pido en esta novena...(aquí se piden las gracias espirituales y temporales que se desean). Y si lo que pido no conviene a mayor gloria de Dios y bien de mi alma, quiero alcanzar lo que para eso fuere más conveniente. Amén.
Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Se puede terminar con la siguiente oración atribuida a San Francisco Javier:

ORACIÓN

Eterno Dios, Criador de todas las cosas : acordaos qué Vos criasteis las almas de los infieles haciéndolas a vuestra imagen y semejanza.
Mirad, Señor, como en oprobio vuestro se llenan de ellas los infiernos. Acordaos, Padre celestial, de vuestro Hijo Jesucristo, que derramando tan liberalmente su sangre, padeció por ellas. No permitáis que sea vuestro Hijo por más tiempo menospreciado de los infieles, antes aplacado con los ruegos y oraciones de vuestros escogidos los Santos y de la Iglesia, Esposa benditísima de vuestro mismo Hijo, acordaos de vuestra misericordia, y olvidando su idolatría e infidelidad, haced que ellos conozcan también al que enviasteis, Jesucristo, Hijo vuestro, que es salud, vida y resurrección nuestra, por el cual somos libres y nos salvamos; a quien sea dada la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.
Oración. Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación y por los milagros de San Francisco Javier: concédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos, también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

El Señor me ha dicho:


"Vete,

porque Yo quiero enviarte

a las naciones lejanas..."

(Pablo de Tarso)

JAVIER E IGNACIO Un buen día Javier se encuentra con un


estudiante guipuzcoano, cojitranco, reconcentrado y muy

devoto, con 16 años por encima de los suyos y contra el

cual habían luchado sus dos hermanos mayores en las

murallas de Pamplona. Era Iñigo de Loyola.

Y providencialmente acabaron hospedándose en

la misma habitación del Colegio Mayor de Santa Bárbara.

Mientras Javier era un joven fogoso, de porte

distinguido y apuesto, con anhelos de gloria,

queriendo brillar en el mundo... Ignacio sólo

ambicionaba glorificar a Dios y servir a la Iglesia.

Pero Javier ante la reiterada pregunta de Ignacio

"¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo,

si pierde su alma?" terminó por renunciar al mundo

y hacerse jesuita jurando sus votos.





JAVIER ANTE EL PAPA

Tras intenso apostolado de Javier por Italia, una vez

aprobada la Compañía de Jesús, el Papa solicita

misioneros jesuitas para evangelizar las Indias bajo

protectorado portugués.

Y es designado Javier, quien acepta el encargo con

extraordinario entusiasmo.

Recibe del Papa la misión de evangelizael Lejano
 Oriente, siguiendo las rutas portuguesas






















San Benito

Paso de Misterio de la hermandad de San Benito en su paso por la Alfalfa, a los sones de la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Encarnación que interpreta las marchas ''Consuelo Gitano'' y ''De vuelta al Porvenir''.

viernes, 10 de agosto de 2012

Señor… ayúdame

Señor… ayúdame Señor… ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar. ¡Señor… si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!