domingo, 31 de mayo de 2009
domingo, 17 de mayo de 2009
LEYENDA DEL CACHORRO
Vivió en Triana un gitano, de los llamados castellanos nuevos, apodado "Cachorro", quien atravesando cada día el puente de barcas, junto al castillo de San Jorge, llegaba a Sevilla.
Un payo residente en la ciudad vino a sospechar de este hombre, pensando que su visita no era por otro motivo que el de cometer adulterio con su propia esposa. Los celos llegaron a tales extremos que, cierto día, sabedor de la visita cierta del gitano a la venta Vela, lo esperó oculto. No hizo mas que llegar, ajeno a la suerte q iba a correr, mientras sacaba agua del pozo que junto a la referida venta existía, le fue asestada siete puñaladas que le ocasionaron la muerte.
Se asegura que el escultor de la imagen del Cristo de la Expiración estuvo presente en el suceso y que tuvo oportunidad de presenciar la agonía del gitano Cachorro. Captó con la mirada el rostro de aquel moribundo en el instante de su muerte e hizo suya la expresión terrible que plasmó con toda naturalidad en la obra que en esos días estaba realizando.
La leyenda vino a completarse con la investigación llevada a cabo por la justicia en la que al fin se conoció la verdad. En efecto el gitano Cachorro visitaba cada dia a una mujer, aunque resultó que esta dama era en realidad su propia hermana bastarda. El gitano, en el intento de mantener el secreto por temor a perjudicarla, dado su origen, había sido descubierto y acusado de aquellas erróneas intenciones.
Un payo residente en la ciudad vino a sospechar de este hombre, pensando que su visita no era por otro motivo que el de cometer adulterio con su propia esposa. Los celos llegaron a tales extremos que, cierto día, sabedor de la visita cierta del gitano a la venta Vela, lo esperó oculto. No hizo mas que llegar, ajeno a la suerte q iba a correr, mientras sacaba agua del pozo que junto a la referida venta existía, le fue asestada siete puñaladas que le ocasionaron la muerte.
Se asegura que el escultor de la imagen del Cristo de la Expiración estuvo presente en el suceso y que tuvo oportunidad de presenciar la agonía del gitano Cachorro. Captó con la mirada el rostro de aquel moribundo en el instante de su muerte e hizo suya la expresión terrible que plasmó con toda naturalidad en la obra que en esos días estaba realizando.
La leyenda vino a completarse con la investigación llevada a cabo por la justicia en la que al fin se conoció la verdad. En efecto el gitano Cachorro visitaba cada dia a una mujer, aunque resultó que esta dama era en realidad su propia hermana bastarda. El gitano, en el intento de mantener el secreto por temor a perjudicarla, dado su origen, había sido descubierto y acusado de aquellas erróneas intenciones.
viernes, 1 de mayo de 2009
Novena de la Gracia

Amabilísimo y amantísimo Santo: adoro con vos humildemente a la Divina Majestad y le doy gracias por los singulares dones de gracia que os concedió en vida y por la gloria de que ya gozáis. Os suplico con todo el afecto de mi alma, me consigáis por vuestra poderosa intercesión, la gracia importantísima de vivir y morir santamente. Os pido también me alcancéis la gracia especial que pido en esta novena...(aquí se piden las gracias espirituales y temporales que se desean). Y si lo que pido no conviene a mayor gloria de Dios y bien de mi alma, quiero alcanzar lo que para eso fuere más conveniente. Amén.
Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
jueves, 9 de abril de 2009

Francisco Javier:
nos admira, casi nos abruma, tu infatigable entrega,
tu dedicación absoluta al anuncio de Jesucristo.
La fuerza de Dios, el amor encendido de Dios,
se apoderaron de ti y te transformaron.
Francisco Javier:
ayúdanos a vivir ese amor,
esa pasión por el Evangelio,
esa fidelidad siempre dispuesta
a dar nuevos pasos.
ORACIÓN COMPUESTA Y REZADA POR EL SANTO
Eterno Dios, creador de todas las cosas acordaos que habéis creado las almas de los infieles y pecadores, haciéndolas a imagen y semejanza vuestra. Mirad, Señor, cómo se llena de ellas el infierno, y no olvidéis que Jesucristo, vuestro Hijo, derramó toda su sangre y padeció tanto por salvarlas. No permitáis que vuestro Hijo y Señor Nuestro sea por más tiempo menospreciado por los infieles y pecadores, sino que, aplacados por las oraciones de las almas justas y de la Iglesia, esposa de vuestra santísimo Hijo, moveos a piedad, y olvidando su idolatría, infidelidad y malicia, haced que conozcan a este mismo Jesucristo, y de corazón le amen, el cual es nuestra vida y resurrección, por quien hemos sido redimidos y libertados, y a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Así sea.
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